Nutria marina acicalándose, Bahía de Monterey, California, EE. UU. (© Suzi Eszterhas/Minden Pictures)
Una nutria marina se acicala en la bahía de Monterey, en California (EE. UU.), y no lo hace por presumir. A diferencia de focas y ballenas, apenas tiene grasa aislante: sobrevive gracias al pelaje más denso del reino animal, y solo conserva el calor si lo limpia y lo airea sin descanso, atrapando burbujas que forman una capa impermeable.
Su papel en el ecosistema es igual de llamativo. Al comer erizos evita que estos arrasen los bosques de algas donde se refugian cientos de especies, y por eso se la considera una especie clave. El comercio peletero estuvo a punto de acabar con ella en el siglo XIX.
En España no hay nutrias marinas, pero sí su prima de agua dulce, la nutria europea, que ha regresado a numerosos ríos peninsulares tras décadas de retroceso. Misma familia, dos formas de entender el agua.