Cachorros de oso polar jugando en Svalbard, Noruega (© Danny Green/Nature Picture Library)
Dos cachorros de oso polar cruzan la nieve en Svalbard, el archipiélago noruego de glaciares y fiordos helados donde el Ártico se muestra sin adornos. Nacieron en una madriguera excavada en la nieve, ciegos y con poco más de medio kilo de peso, y no salieron al exterior hasta la primavera.
Sus peleas y persecuciones parecen juego, y lo son, pero también funcionan como entrenamiento: así aprenden a cazar y a medir fuerzas en uno de los entornos más exigentes del planeta. La región del mar de Barents reúne unos 3.000 osos polares, una de las mayores concentraciones del mundo, y también es una de las zonas que se calienta más rápido.
Su pariente más cercano es el oso pardo, el mismo que sobrevive en la cordillera Cantábrica y en el Pirineo. Dos primos y dos mundos: uno de hayedos, otro de hielo a la deriva.